El poder del amor propio: 5 Pasos para superar problemas

La Fuerza del Amor Propio

Nunca había vivido una peor decepción que la de perder a alguien especial, y cuando hablo de perder, hablo de ver sufrir a ese alguien durante sus últimos días de vida, para luego, dolorosamente, decirle adiós una mañana de jueves, apenas una semana después de mi cumpleaños. Ver agonizar a ese alguien durante meses, por una enfermedad irreversible, es la experiencia más difícil por la que he tenido que pasar en toda mi vida.

Escribo con lágrimas en los ojos estas palabras, porque aún cuando han pasado algunos meses desde la partida de ese alguien que iluminaba mis días con su peculiar canto matutino y con su alegría cuando me llenaba de besos al verme llegar a la casa después de un largo día de trabajo, todavía no deja de arderme incandescente, la herida que dejó con su ida.

Estoy segura que no hay nada más duro en este mundo que decirle adiós para siempre a un ser amado, con el que compartiste vivencias inolvidables e irrepetibles, con quien lloraste y soñaste día y noche, durante años.

Tener la certeza que jamás volverás a verle duele.

Porque decir adiós duele.

Mucho.

Y aunque el duelo tiña mis letras con su amarga penumbra, existe un tono feliz, oculto entre los espacios por los que dejo a la satisfacción colarse, aquél sentimiento que me inunda al saber que existió alguien que me amó con todas las fuerzas de su corazón, hasta su último respiro, el que me dedicó mientras yo podía ver cómo se apagaba el brillo de sus ojos al comenzar el camino hacia su próxima vida, yaciendo en mis brazos.

Estoy llorando en este momento, como lo he hecho cada noche en los últimos seis meses… Y me pregunto, ¿en algún momento pasará el dolor? La verdad, aún no tengo respuesta para esa pregunta.

Sinceramente, espero que un día esta sensación que se apodera de mí en los momentos de soledad se disipe por completo, dando paso a una fuerza más poderosa… Una fuerza que ha sido mi motivación durante toda mi vida, pero especialmente durante estas circunstancias en las que no tengo control absoluto.

 

El poder del amor propio

Las dos fuerzas más poderosas del ser humano son el pensamiento y la palabra, capaces de llevar a cabo cualquier tarea, por más imposible que parezca, pero a mi concepto hay una tercera fuerza que permite que el pensamiento y la palabra se conviertan en elementos positivos que transformen nuestras vidas, esa llama que provoca la combustión a la que conocemos como vida.

Esa fuerza de la que hablo, se llama amor propio.

Esta fuerza intangible es la que me hace moverme a diario, levantarme de la cama y sonreír, aunque el día no me acompañe, porque sé que no importa las circunstancias, siempre valdrá la pena seguir hacia adelante.

Y por eso quiero compartir con ustedes, unas cortas notas, basadas en algunas experiencias, sobre cómo encontrar y utilizar el poder del amor propio para sobrellevar, e incluso superar aquellas penas que nos doblegan cuando perdemos el control de una situación.

1. Conoce el amor propio

Antes manejaba un blog de bienestar y fitness, en el que me encontraba con experiencias de chicas que parecían haber perdido la esperanza en sí mismas. A todas las respondía con una frase en común: ACEPTA QUE ERES UN SER HERMOSO.

Y es que, muchas veces menospreciamos el milagro que es nuestra existencia, más allá de creer en una deidad específica, es innegable el hecho que la química que nos hace movernos o respirar, o incluso parpadear va más allá de todo lo que conocemos… Hay un elemento extra que nos hace ser quienes somos, una chispa que desencadena toda una reacción en nuestro interior.

Podrías llamarlo alma, espíritu o incluso magia.

Realmente yo no tengo una respuesta a quién encendió esa chispa, pero quien sea el responsable es un genio, un genio que creó una hermosa máquina que merece ser atendida y tratada con el mayor respeto y cuidado posible.

Te hago una pregunta: Si compraras un auto hoy, ¿no harías todo lo que estuviera en tus manos para mantenerlo bien? ¿Qué tal una computadora? ¿O un teléfono? ¿O una casa? Si cuidamos los bienes materiales, ¿por qué no habríamos de cuidar el principal bien que tenemos? Nosotros mismos.

Acepta que eres un ser de luz, capaz de sentir y hacer sentir.

Y, ¿cómo puedes conocer el amor propio? Aquí te comparto algunas maneras, que yo misma he implementado en mi día a día hasta convencerme de mi valor:

  • Que lo primero que hagas cuando te levantes sea mirarte al espejo y sonreírte a ti mismo. Recuerda que tu cerebro desconoce la diferencia entre una sonrisa real y una sonrisa falsa… Él sólo reconocerá una sonrisa.

 

  • Auto motívate; puede ser tan sencillo como decirte “hoy será un lindo día” después de sonreírte en el espejo. No te estoy diciendo que todo el tiempo deberás ser una lumbrera de felicidad, pero tomarte treinta segundos diarios para decirte que tu día es tan hermoso como tú, es un comienzo. Empieza por cambios sencillos, como recordártelo en la mañana y antes de dormir.

 

Recuerda las fuerzas más poderosas del ser humano: el pensamiento y la palabra.

 

  • Estírate. ¿Sabías que la rigidez mental está conectada con la falta de flexibilidad física? Bueno, al menos eso dice el Dr. David J. Lieberman, cuando leía uno de sus libros hace un par de meses atrás. Practicar yoga, por ejemplo, te ayudará a mantener una mente abierta a los cambios, ya que a medida que vamos envejeciendo nos vamos volviendo más inflexibles, precisamente porque perdemos flexibilidad a nivel físico.

 

Quiero mencionar que le agradezco enormemente al Dr. Lieberman por este trozo de información tan valioso que cambió mi vida y me motiva a estirarme diariamente, bueno, un hombre que lleva la palabra amor (liebe en alemán) en su nombre, debería poder ayudarme a sustentar un artículo sobre el amor propio 😉

2. Sal del círculo vicioso

Cuando conocí la metafísica a los dieciocho años, uno de los tantos hechos que entendí, es que, si me quedo en el mismo lugar no avanzaré jamás. Certeramente muy  fácil de entender, ¿no crees?

Encontrar el amor propio es como hacer ejercicio, hay veces que te estancas y por más que comes bien y sigues tu rutina fielmente, no logras los resultados que esperas, sin embargo, antes de detenerte, te invito a pensar un momento… Si comieras mal y no hicieras nada, ¿crees que te pondrías en forma?

Realmente tu mejor opción siempre será seguir intentándolo, hasta que deje de ser un intento y se convierta en una realidad. Inténtalo todos los días de tu vida.

Ese también era un consejo que daba muy a menudo en mi blog de fitness.

  • Rodéate de personas positivas que te motiven. Recuerda que te sintonizarás con la energía de tu ambiente, así que, si constantemente te juntas con amigos o familiares negativos, estarás succionando la luz que hay en ti. No permitas nunca que nadie te quite tu luz, es lo más preciado que tienes.

 

  • Pon dos pies fuera del perímetro que te has trazado, tomando una decisión espontánea que te lleve a otros aires… Por ejemplo, viaja. Vete a un retiro espiritual o tómate unas vacaciones de la escuela o el trabajo, o simplemente escápate un fin de semana a la montaña o a la playa y déjate llenar de la energía de la naturaleza.

 

  • ¿No tienes dinero para viajar? ¡Eso no es excusa! ¡Hay otras maneras de viajar! ¡Y gratis! Es tan simple como empezar con algo de meditación guiada lo cual, te prometo, no te llevará a la banca rota. Puedes tomar clases en algún instituto cercano o encontrar algún grupo de meditación en tu comunidad… Y si me dices que eso todavía es demasiada inversión de dinero o tiempo, o si hace demasiado frío como para salir de tu cuarto… Tengo otra opción para ti: busca en youtube “meditación guiada”, después que tengas conexión a internet y unos minutos al día para dedicarle podrás hacerlo.

 

https://www.youtube.com/watch?v=-sLeUd4ukEI

Te aseguro que por cada excusa que trates de darme, encontraré una solución 😉

3. Siéntate en el lado incómodo de la silla, adrede.

Mi mejor amiga Grethel, debe estar harta de escucharme decir esas palabras, sobre todo cuando casi la arrastraba a participar de nuestros Fab-Sats (sábados fabulosos) en los que nos vestíamos como para asistir a una gala cuando nada más íbamos a dar una vuelta por la ciudad para pavonearnos por las calles, mientras compartíamos risas y nos poníamos al día en nuestras vidas.

Estoy segura que, si ella llega a leer esto, seguramente para cuando llegue a este punto estará sonriendo.

El concepto de los Fab-Sats era hacerla sentir incómoda a propósito, como sé que no le gusta ser el centro de atención, en teoría, si puede manejarlo bajo una situación controlada, podrá hacerlo cuando sea puesta allí, bajo cualquier circunstancia.

  • Ve a una fiesta y sé la protagonista. Habla con todas las personas que puedas y pásala bien. No te limites a pasar tiempo únicamente con tus amigos, ten una conversación por lo menos con una persona nueva cada vez que salgas a una reunión social. No tienes que hablar de los misterios de la vida, ni física cuántica, ni siquiera esa persona tiene que convertirse en tu próximo/a mejor amigo/a para el final del día. Enfoca este ejercicio en tí y en sacarte de tu zona. La otra persona será una herramienta para ayudarte a mejorar.

 

  • Canta a todo pulmón mientras trotas en el parque y permite que la gente te vea como “la loca que canta en el parque”.

 

De hecho, solía hacer eso cuando trotaba y un buen día un amigo me escribe comentándome que me vió, cantando Taylor Swift a toda voz mientras corría y lo que más le impresionaba era cómo tenía energía (y pulmones) para hacer ambas cosas al mismo tiempo.

No voy a mentir, al principio, hacer esto me incomodaba (ese era el punto) y me daba mucha vergüenza que alguien, sobretodo un conocido me viera (lo cual pasó), pero luego, me fui dando cuenta que la opinión de las personas que buscan criticar sin fundamento, no debe tener ningún valor en mi vida, ni en la tuya tampoco… Además, mejoraba mi respiración con cada canción mientras trotaba.

Busca tu lado incómodo y siéntate en él, esto no solamente aumentará la confianza en ti, si no que te hará apreciar de lo que eres capaz de lograr y que nunca te atrevías a hacer porque pensabas que no podrías.

Aclaro, ahora no estoy diciendo que tienes ir a robar un banco para probar que puedes… Mantente dentro de lo razonable… Como poner tu foto en una entrada de un blog público en internet, no crean que no me muero de la pena, soy más tímida de lo que aparento.

4. Recuerda la regla de oro.

Siempre he pensado que soy la excepción a muchas reglas, sin embargo, tengo muchas reglas para todas mis excepciones.

Déjame presentarte mi regla de oro:

“Haz lo que te haga feliz, sin hacerle daño a nadie, ni siquiera a ti mismo… Especialmente a ti mismo.”

Recuerdo el año nuevo del 2011 – 2012 como si fuera ayer, fue revelador para mí. Me fui de viaje con unos amigos y al final tocamos temas que cuestionaron todo aquello en lo que yo creía. Eso provocó un colapso existencial para mí, si es que existe ese término. Básicamente me dijeron, de manera muy contundente, que todo en lo que yo creía estaba mal y que un día terminaría en un infierno emocional que me mataría por no seguir las instrucciones ya establecidas por la sociedad…

Palabras más, palabras menos…

Lo más importante de aquella conversación fue que la creí y eso sí me llevó a un encontrón con mis creencias que sacudió mi mundo…

Y un día después, sometida por la aflicción que me atormentaba, conocí a Roxana.

Se me dibuja una sonrisa al recordar el día que conocí a Roxana, una chica del templo budista que me ayudó a entender que no debo sentirme mal por ser diferente y que nadie tiene la capacidad de hacerme sufrir, más que yo misma, ya que toda la felicidad y la tristeza, está dentro de mí, sólo yo soy capaz de aflorar una o la otra y así entendí que tengo la opción de ser feliz, siempre y cuando quiera tomarla.

  • Busca personas que piensen diferente a ti y aprende de otras perspectivas, saca lo positivo de cada una y sé feliz. Si sientes que necesitas un tiempo para llorar, gritar y maldecir… ¡Tómatelo! Pero ponle fecha de expiración y al final de cada día en este período oscuro, guarda treinta segundos para mirarte al espejo y decirte “Mañana será un gran día… Mañana será un día mejor”.

Sólo hagas nido en ese lugar.

5. Toma la decisión.

No hay poder humano o espiritual que pueda hacerte cambiar si tú no tomas la decisión de dar el paso. Si quieres hundirte en la miseria, tienes completa potestad de hacerlo y no habrá palabras suficientes que pueda escribir en este artículo como para sacarte de allí… Sin embargo, tengo algunos puntos que puedo agregar todavía:

  • Ten claro que sí hay opciones. Mientras tengas fuerza para ver un día más, habrá opción sin importar lo que pase.

 

  • Sé que hay situaciones en la vida que duelen, sobre todo aquellas que se salen completamente de nuestro control, pero recuerda que la vida sigue, estás aquí, en este momento, leyendo estas palabras que he escrito especialmente para ti, para que puedas abrirte los ojos ante la belleza que tienes dentro.

 

  • No me gusta el whisky, pero si algo he aprendido de Johnny Walker es que hay que seguir caminando.

 

Dentro de ti, está esa fuerza de la que hablo, el poder del amor propio, que es tan grande como el universo que nos acoge y sólo tú podrás dejar ese poder salir y guiarte hacia la mejor versión de ti que puedas ser.

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