La razón por la que tu vida amorosa no está funcionando como esperas.

La razón por la que tu vida amorosa no está funcionando como esperas

Mujeres adultas: Carta de una hija a la futura madre.

Tengo una teoría sobre por qué tu vida amorosa no está funcionando como esperas.

Me gusta observar. Observo a diario a las personas con las que me encuentro mientras estoy interactuando con ellas. Y claro, como todo buen científico, hago mi misión de vida observar y aprender todo lo que pueda de los demás… Y también reflexiono, pues ¿qué sería de la observación si no te sientas un momento todos los días a procesar toda la información que recopilaste?

Estoy en una edad, en la que la mayoría de mis contactos, amigos cercanos, no tan cercanos y la mayoría de las personas que me rodean están casados, unidos, en una relación seria o al menos tienen un hijo y no me tomen a mal, realmente eso no me preocupa ni trato de comparar mi vida con ninguno de ellos, es solo que me pregunto por qué aún yo no estoy interesada realmente en nada de eso, sigo viéndolo como una posibilidad bastante lejana en el tiempo.

Y sé que no soy la única, el resto de mis contactos, amigos cercanos, no tan cercanos y el resto de personas que no están ni casados ni unidos, ni en una relación seria tampoco están interesados en el tema, y cuando digo interesados, quiero decir, no lo suficiente como para tomar el paso…

Y creo que finalmente he encontrado una posible respuesta: Me atrevería a decir que la mayoría de las madres de este lado del charco se preocupan demasiado porque sus hijas no vivan a destiempo, no se adelanten quedando embarazadas antes de la fiesta de quince o no tengan un novio serio antes de los dieciocho, pero yo me pregunto…

¿En algún momento se preocupan porque sus hijas no vivan a destiempo después que ya no son su responsabilidad legal?

La adolescencia es difícil bueno, cualquier etapa de la vida puede tornarse en un infierno bajo las circunstancias adecuadas, pero vivir tu adolescencia a los veintitantos años es realmente caótico y esto puede estar afectando seriamente tu vida amorosa y evitando que funcione como esperas.

Cuando pasas los 20 años ya no tienes derecho a hacer berrinches porque ya eres demasiado grande para ponerte en esos planes, pero eres demasiado joven para echarle la culpa a la menopausia.

Básicamente quedas en un hueco en el medio de dos eras porque viviste una niñez demasiado larga.

 

Has vivido una niñez demasiado larga.

Cualquier mujer que haya crecido en una familia latina tradicional se puede sentir identificada con lo que voy a decir a continuación.

Si eres mujer salir con tus amigos varones es tabú, porque seguramente todos quieren insertar sus órganos sexuales en diferentes partes de tu cuerpo o al menos, así piensa tu madre, tu abuela, tu hermano, tu papá y toda tu familia cercana… Y puede que también la lejana…

Así que necesitarás un chaperón para salir hasta que seas lo suficientemente mayor para tomar decisiones correctas por ti sola. Esto se traducirá probablemente en una salida donde nadie estará feliz al final.

Estás tú, quien seguramente estarás frustrada por tener que llevar policía a tus salidas, tu familia estará pensando todo el tiempo en lo que estás haciendo mientras no estás bajo su estricta vigilancia y claro, tu centinela estará más molesta que tú al estar atrapada con la pequeña irresponsable que siempre tomará malas decisiones.

Y si no tienes un miembro cercano de tu familia que te lleve al menos unos 3 a 5 años, estarás aún más reprimida… En este punto estoy segura que las que son hijas mayores entienden perfectamente de lo que hablo.

 

¿Y cómo afecta esto a tu vida amorosa como adulta?

Realmente es muy simple, digamos que tu niñez comprende desde los 0 a los 12 años, tu adolescencia de los 13 a los 19 y tu vida adulta técnicamente comienza a los 20 años.

Tu familia te trató como un bebé hasta los 12 años, porque eras demasiado delicada y necesitabas la completa protección de ellos.

Para cuando llegaste a la adolescencia fue cuando empezaron a verte como una niña a la que le bajó la regla y deben cuidar para que no meta la pata.

Y bueno, cuando finalmente llegas a los 20 años y comienzas a rebelarte no eres más que eso, una rebelde sin causa que ahora quiere exigir completa independencia porque consiguió un trabajo en un call center o un trabajo de medio tiempo como asistente de una firma de abogados y ahora se cree con derecho a vivir su vida como le da la gana.

Y es entonces, a los 20 años cuando comienza tu verdadera adolescencia, cuando empiezas a tener novios o novias, dependiendo de qué atraiga más, y realmente comienzas a vivir esos amoríos de los que debiste haber aprendido cuando salías al cine con tus amigas y se encontraban al niño más bonito del colegio en el centro comercial.

Y con esto, no quiero decir que las madres deben permitir a sus hijas hacer lo que les da la gana. Todos, a cualquier edad necesitamos cierto tipo de control sino, viviríamos en un eterno caos.

Lo que estoy diciendo, como la hija adulta que soy, es que creo que firmemente que es posible encontrar un balance, para no crear niñas-adolescentes, ni adolescentes-adultas, que luego ven reflejado esto en sus vidas amorosas, ya sea por una apatía por el compromiso y por verdaderamente entrar en la vida adulta, o por tener relaciones que rayan en lo infantil.

 

Una mujer adulta.

No es mi intención ponerle reglas a nadie, después de todo, esta vida se hizo para vivirla como más te parezca, mientras no afectes la vida de nadie. Sin embargo, piensa un poco en cómo fue tu comportamiento como mujer con tu última pareja…

¿Existía esa dependencia de escribirle y estar pendiente de su vida casi 24 horas al día? No tienes que responder en voz alta, sólo reflexiona, ¿no te parece ese un comportamiento bastante adolescente?

¿No crees que una mujer adulta debería estar más pendiente de mejorar su vida que la de alguien más?

¿No te parece que una mujer realmente adulta es capaz de estar un fin de semana sin su pareja? Disfrutar de la compañía de sus amigos sin la necesidad de llevar a su pareja… Y no, no estoy diciendo que ahora debes hacerlo todo sola y excluir a esa persona, sólo piensa, ¿qué tanto depende tu vida social de tu pareja?

¿No te suena eso como un comportamiento adolescente? Cuando tenían que invitar a todo el grupito a las fiestas sino, ya no eras parte del grupo popular y quedaba un resentimiento en el ambiente y hasta le quitabas el habla a ese insolente que no te invitó a su fiesta mientras sus papas se iban de viaje el fin de semana.

Creo que estamos llevando estas actitudes adolescentes a nuestras relaciones amorosas en nuestra vida adulta por eso, nos cuesta más superar peleas tontas como cuando tu novio o novia habla con un amigo en vez de dedicarte tiempo a ti.

 

Superando la adolescencia-adulta.

Creo yo, después de observar y hablar con diferentes personas en diferentes países, que estás viviendo una adolescencia-adulta y aunque estoy segura que hay algún elegante término psicológico para este fenómeno, en mis simples palabras concluyo que estás viviendo ahora, en tus veintitantos años ─ o más ─ aquello que quedó pendiente durante tu adolescencia, mientras aún eras demasiado niña a los ojos de tu familia y eras tratada como tal.

Déjame contarte un poco de historia… Recuerdo la primera conversación que tuve con un chico de Austria a quien conocí en el 2014. Él me contaba cómo decidió irse de su casa a los dieciocho años. Para mí, fue un choque cultural, obviamente ya había escuchado del tema y hasta había conocido a personas que habían hecho algo similar, sin embargo, lo que marcaba la diferencia en él era la manera cómo lo decía, era tan normal para él.

Siempre había escuchado algo de dolor en las palabras de quienes habían decidido irse de su casa de su familia a tan temprana edad, pero él… Él lo veía como lo más común y hasta lo correcto y me contaba que era algo regular en Austria.

Él no tenía la necesidad de salir de la casa de sus padres, no lo estaban botando, ni siquiera se iba a estudiar a otro lugar, simplemente él ya se sentía lo suficientemente adulto como para romper un importante lazo con sus padres.

Sé que es difícil poner distancia con tu familia, pero nosotros, las familias latinas a veces estamos demasiado unidas y aunque creamos hermosos vínculos entre los nuestros, nos olvidamos que cada uno necesita su espacio para crecer y convertirse en una persona independiente, con pensamientos diversos, que tal vez no coinciden con el de los demás y este comportamiento lo extrapolamos a nuestras relaciones amorosas durante nuestra vida adulta.

 

A través de la historia muchas personas han dado sus vidas por un sólo ideal: La independencia.

Muchas de nosotras, las que estamos en nuestros veintitantos años o incluso más y aún no nos planteamos la idea de independizarnos del todo, o aún no nos vemos formando una familia, o siquiera casándonos ─ o todas las anteriores ─, podemos estar viviendo una adolescencia durante nuestra vida adulta que no hace más que retrasarnos en las etapas venideras de nuestra vida.

Nosotras mismas nos podemos esas barreras que nos impiden alcanzar nuestro mayor potencial como mujeres adultas precisamente porque aún nos sentimos del todo adultas y estamos saboteando nuestra vida amorosa.

Las adolescentes no están listas para casarse, ni para tener hijos, ni siquiera están listas para tener una relación seria y mientras sigamos estancadas en la adolescencia jamás estaremos realmente listas para manejar las situaciones realmente adultas.

Creo que cuando una mujer tiene una hija es una oportunidad para renovar, hacer las cosas mejor de lo que lo hicieron sus padres, y espero que las mujeres latinas aprendamos a tratar a nuestras hijas acorde a su edad…

Cuando son bebes apreciarlas y cuidarlas como se debe.

Cuando sean niñas disfrutar de su inocencia y gozarla.

Cuando sean adolescentes tener paciencia para apoyarlas mientras sus hormonas las atacan internamente y darles libertad para tomar sus propias decisiones y prepararlas para cuando sean adultas y que realmente puedan convertirse en mujeres adultas.

 

Te invito a conversar.

Pero claro, esto es solo una opinión y no aspiro que todos los que me leen estén de acuerdo conmigo, por eso quiero escuchar tu lado de la historia. Déjame tus comentarios en la sección de abajo sobre qué te pareció este artículo. ¿Estás de acuerdo? ¿Tienes puntos en contra?

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