Serie Romántica: El viaje de Yani – Capítulo 1

El viaje de Yani - Ritchie C.C.L.

Desde que comencé a publicar cuentos, he notado que cada vez, ustedes, mis queridos lectores, me piden saber más y más sobre mis personajes.

He escuchado sus comentarios y he decidido cambiar el formato de mis historias, por eso me emociona mucho presentarles mi primera serie: El viaje de Yani.

Esta es una historia paralela a mi libro Yo no soy Sarah Piggs www.yonosoysarahpiggs.com, así que a medida que vayan leyendo encontrarán similitudes y hasta personajes en común 😉

Cada dos semanas podrán encontrar un capítulo nuevo aquí en el blog, donde vivirán el puro sentimiento del amor y conocerán hasta donde alguien es capaz de ir por el ser amado.

Espero disfruten este primer capítulo y como siempre, déjenme saber sus comentarios. Me encanta leerlos.


 

RESUMEN: Después de ver a su novio quitarse la vida frente a ella, una joven toma la decisión de ayudarlo, incluso cruzando las fronteras de la muerte, demostrándole a su amado hasta dónde estará dispuesta a ir por amor.


 

Sobre los formatos:
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El viaje de Yani

– Capítulo 1 –

 

⎯ Mi novio se suicidó en frente de mí.

No podía evitar llorar al comenzar a relatar tan triste historia.

⎯ Puso una pistola dentro de su boca, me miró a los ojos y sin mucho pensarlo apretó el gatillo, terminando con su vida antes que yo pudiera parpadear o hacer algo.

Me sentía tan impotente.

No podía correr a auxiliarlo, o al menos saltarle encima para que no cometiera semejante acto tan egoísta.

En verdad, no pude hacer nada y es algo que siempre llevaré encima, atormentándome desde lo más profundo de mi ser, con mi mente recordándomelo desde los lugares más oscuros, en donde tengo esas memorias que no quiero sacar a la luz.

El recuerdo del clic de la pistola, seguido del estruendo y el despliegue de sangre frente a la cámara de la computadora.

En verdad no había nada que pudiera hacer.

Él estaba viviendo en Japón, yo, en Ciudad de Panamá.

 

⎯ Te tengo un regalo ⎯ me dijo sonriendo frente a la cámara.

Yo tenía una corazonada, una muy intensa, sabía que algo pasaba, lo podía notar en la ligera sombra de melancolía que le cubría su rosto… Si tan sólo hubiera tenido la certeza que mi presentimiento era correcto, pero sólo tenía la sospecha que había algo más allá de lo que me decía.

Aquella sería la última vez que lo vería con vida.

No quería discutir, así que preferí no decir nada. Últimamente él estaba muy sensible y la distancia entre nosotros no ayudaba. No quería alejarlo más con otra pelea, después de todo llevábamos tres meses separados.

En verdad lo extrañaba y él a mí.

Mucho.

 

Le sonreí también, respondiendo a su dulce gesto, feliz por poder verlo, aunque fuera por un rato. No era fácil pasar tiempo juntos con semejante diferencia de horarios; para él eran las 8 de la noche y acababa de llegar de la universidad, mientras para mí, el día apenas comenzaba.

Con su escandaloso cantar, el nuevo gallo de mi vecino me anunciaba que eran las seis de la mañana. A veces sentía que vivía en el medio del monte, ¿qué clase de persona se compraba un gallo para tenerlo encerrado en un área urbana? El pobre animal cacareaba a cada hora, y no lo culpaba, de hecho, hasta lo entendía y me sentía identificada. No tenía una gallina con quien compartir sus días… Seguramente sólo se quejaba de lo solitario que estaba.

⎯ Me parece muy chistoso el gallo de tu vecino cantando en el fondo… Siento que estoy hablando con una granjera.

Ladeé la cabeza y fruncí los labios.

⎯ ¡Cállate! ⎯ Dije bromeando. ⎯ Mejor dime, ¿qué me vas a dar?

⎯ No seas ansiosa. Te lo muestro luego, quiero hablar contigo primero.

⎯ ¿Qué pasa? Te ves preocupado.

⎯ Lo de siempre… Ya sabes ⎯ respondió bajando la mirada.

⎯ Yani… ¿Por qué no quieres que vaya a visitarte?

⎯ Esta ciudad no es para ti.

Aquella era la excusa de siempre.

Llevábamos tres meses separados y aún no me dejaba ir a verlo…

Porque no quería que gastara tanto dinero…

Porque no tenía mucho espacio para recibirme…

O porque la contaminación me iba a hacer mal…

Yani siempre me daba una excusa nueva para que no fuera a visitarlo.

Muchas veces llegué a pensar que había conocido a alguien más, sin embargo, con sus horarios en la universidad y el trabajo de medio tiempo que tenía como mesero en uno de los restaurantes del Hyatt de Tokyo, hubiera sido muy difícil que estuviera con otra chica… Además, me había jurado mil veces que la única mujer en la que estaba interesado era en mí.

⎯ ¿Sabes que quiero casarme contigo cuando regrese?

Sonreí.

⎯ Y yo contigo.

Él se veía desconectado y en los últimos meses todo le afligía.

⎯ Cuéntame cómo te sientes ⎯ lo invité a desahogarse.

⎯ Ya sabes, es la misma rutina de siempre… Me levanto, voy a la universidad, me voy al hotel, cuando regreso si no hablo contigo, pongo un videojuego o veo una película.

⎯ Déjame ir a verte.

⎯ Ya te he dicho que esta ciudad no es para ti… La gente es tan desconectada, parece que a nadie le importa si vives o mueres… No tengo amigos de verdad.

⎯ Amor, no puedes dejar que tu felicidad dependa de otras personas… Eso no es sano.

⎯ Tú sabes bien que mi felicidad son las personas… Sabes que me gusta estar rodeado de gente, salir, hacer amigos… No puedo estar solo.

⎯ ¡No estás solo! ¡Me tienes a mí!

⎯ Pero tú no estás aquí.

⎯ Porque tú no quieres, Yani.

⎯ Es complicado.

⎯ ¿Por qué?

Apoyó su quijada en su mano y volteó la cara, nunca me veía directamente a los ojos cuando empezaba a sentirse incómodo.

⎯ Prefiero ya no hablar de lo mismo.

⎯ Yani… Mírame.

Me obedeció.

⎯ Mi papá me dijo que me va ayudar con el dinero para ir a Japón, pero no puedo ir si no me quieres allá.

⎯ No es que no te quiera aquí… Es que creo que es una mala idea.

⎯ ¡Por qué!

Esa era la pelea de todos los días.

⎯ Ya te lo dije, amor… Es una mala idea.

⎯ ¿Qué tiene de mala idea que vaya a visitar a mi novio? ¡Me haces falta, Yani! ¡Te extraño mucho!

⎯ Y yo a ti, pero es mejor esperar.

⎯ ¿Esperar qué?

Volvió a romper la conexión entre nuestras miradas.

⎯ Fui a ver a la psicóloga de la universidad.

Aparentemente cambiaríamos de tema. Ya yo estaba cansada de discutir por lo mismo, así que lo dejaría tranquilo por esa noche.

⎯ ¿Y qué te dijo?

⎯ Dice que estoy deprimido… Me refirió a un psiquiatra.

⎯ Vamos a salir de esto, amor… Sabes que cuentas con mi apoyo.

Asintió amargamente.

⎯ Yani, mírame ⎯ le dije suavemente, casi como un susurro a través del micrófono.

Volvió a atender mi llamado.

⎯ Vamos a salir de esto.

⎯ No lo sé.

⎯ ¿Por qué lo dices?

⎯ Estoy muy confundido… Quiero regresar a Panamá.

⎯ ¡Ven! Aquí voy a estar esperándote con los brazos abiertos.

⎯ Pero no quiero renunciar… Esta maestría me está costando mucho dinero y siento que si la dejo será lo mismo de siempre… Nunca termino nada.

⎯ Eso no es cierto ⎯ dije tratando de motivarlo.

⎯ Ah, ¿no? Dime algo que haya terminado. Una sola cosa.

⎯ Tu ingeniería.

⎯ ¿Y cuánto tiempo me tomó? ¿Cuántas carreras tuve que probar antes?

⎯ Yani, creo que estás exagerando… Sólo cambiaste de carrera dos veces.

⎯ No exagero… Soy un fracaso.

Sus palabras me dolían, verlo así, tan negativo, sacando lo peor de sí. Aquella persona del otro lado de la cámara era tan diferente al Yani que había conocido tres años atrás.

⎯ No eres un fracaso… Para mí no eres un fracaso, amor.

Negaba con la cabeza apoyándose en sus dedos, casi enterrando los codos en la madera de su escritorio.

⎯ Yani, mírame.

Atendió mi llamado.

⎯ ¿Qué?

⎯ Yo estoy aquí… Sólo serán unos meses más.

Guardó silencio.

⎯ Amor, todo va a salir bien, vas a ver que esta vez sí vas a terminar lo que empezaste.

⎯ Exacto… Estaba vez sí voy a terminar.

⎯ ¡Ves! Es cuestión de cambiar tu energía.

⎯ Mi energía.

⎯ Recuerda, ni se crea ni se destruye… Sólo se transforma.

⎯ Es verdad… Por eso voy a transformar mi energía finalmente terminando algo.

Aquellas palabras habían sonado un poco extrañas.

⎯ ¿La maestría?

⎯ No… Mi vida.

Fruncí el entrecejo, mostrando mi confusión.

⎯ ¿De qué estás hablando, amor?

⎯ ¿Te acuerdas que te dije que te tengo un regalo?

Asentí.

⎯ Sí…

⎯ Te voy a librar de mí y de mis quejas.

⎯ ¿Qué?

No me gustaba para nada el rumbo que estaba tomando esa conversación.

Se rascaba la cabeza, despeinando su ya rebelde cabello, con el que me gustaba tanto jugar mientras hablábamos tirados en el parque, después de nuestros picnics dominicales.

A través de la fría pantalla podía ver cómo sus hermosos ojos cafés se apagaban con el pasar de cada segundo, dejando ir ese brillo especial que siempre los iluminaba cuando me miraba.

⎯ Yani, ¿de qué estás hablando?

⎯ Hoy me puse mi buzo favorito… El que tú me regalaste para mi cumpleaños del año pasado.

⎯ Te veo. Sabes que me gusta mucho como te queda.

Siempre pensé que ese tono mostaza era el que mejor iba con el color de su piel, ni muy pálida, ni muy bronceada.

⎯ Compré una pistola ⎯ dijo de manera casi imperceptible.

⎯ ¿Qué?

Quería pensar que había escuchado mal, que aquello era un mal sueño o algún problema con el internet.

⎯ Compré una pistola ⎯ repitió.

⎯ ¿Para qué?

Yani se detuvo un momento y noté cómo las lágrimas comenzaron a caer pesadas por su rostro, el que tanto me gustaba, de forma cuadrada con las facciones bien marcadas. Siempre le dije que debía incursionar en el modelaje, pero nunca me hizo caso.

⎯ ¿Quieres comenzar a practicar en tu tiro como te sugirió mi papá?

La conexión que teníamos iba más allá de lo físico, cada vez que él se sentía mal, yo podía sentirlo también. Podía sentirlo en mis poros y en cada hebra de mi cabello. Cuando él lloraba yo sentía la necesidad de hacerlo también y viceversa.

Era como si hubiéramos sido creados en el mismo frasquito, por una sola magia encendiendo nuestras vidas y depositando un alma en nuestros cuerpos.

⎯ No ⎯ respondió con ese tono que me provocaba escalofríos.

⎯ ¿Para qué te compraste una pistola, Yani?

Traté de hacerme la desentendida, mi padre era policía y Yani había pasado mucho tiempo con él, así que en ese punto quería aferrarme a pensar que aquello de comprar una pistola era sólo por cuestión de impresionar a mi padre o algo por el estilo.

Aunque en el fondo, sabía que algo estaba mal.

No quería alterarme, pero tampoco quería entender lo que él me decía, dolía demasiado tan solo pensar en la posibilidad de perderlo por su propia mano.

No. Eso no era una posibilidad.

Seguramente todo tendría una explicación.

Él era muy bromista y en unos minutos me diría cuál era mi verdadero regalo.

⎯ Quiero que seas la última persona a la que vea antes de irme.

⎯ ¿Irte a dónde?

⎯ Adiós, mi lindo pajarito.


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  1. KARLA RIVERA VALDERRAMA says: Responder

    HELLO MY FRIEND, bueno gusto, tiene estilo en la manera en que lo redactas como explícito y misterio y sangre por lo menos en la de el viaje de yani, hubo una parte que me llamo la atención fuertemente, ya que reconocí de donde vino en unos párrafos la inspiración del mismo, y me sentí identificada con el sujeto en cuestión, jajaja tu debes de acordarte y saber que estoy hablando. pero esta cool. Pero si trata de dejar cosas a la imaginación sin tanto no se como decirlo . jajaja el cosa es que esta buena hasta ahora lo que he leído me gusta.

    0
    1. ritchieccl says: Responder

      Gracias por tus comentarios, Karla 😉 Me alegra que guste la serie.

      0
  2. […] que en el primer capítulo de El Viaje de Yani se puede notar mi dolor, la verdad es que no traté de disimularlo ni por un momento, así como […]

    0
  3. Erika says: Responder

    Hasta ahora he leído los 4 capítulos del viaje de Yanni… De verdad que te deja con la necesidad de seguir leyendo a ver que pasa. Me encantó la parte en la que Ana y Yanni se conocen y hablan acerca del origen de sus nombres, esa parte me hizo reír! Una lectura que te engancha!

    Saludos

    4
    1. ritchieccl says: Responder

      ¡Qué bueno que te hiciera reír, Erika! Gracias por leerme <3

      0
  4. ELENA says: Responder

    HOLA EXCELENTE HISTORIA, AHORA QUIERO LEER EL DIA DE MORIR A VECES NO ES SOLO UNO, POR FAVOR ENVIAMELO, LO SOLICITE CUANDO DESCARGUE ESTA HISTORIA.

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      ¡Hola Elena! Puedes comprar tu copia del libro en http://www.yonosoysarahpiggs.com
      Si ya te suscribiste, te debió haber llegado un coorreo con el primer capítulo gratuito.

      Me alegra que te haya gustado El Viaje de Yani.

      0

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