Serie Romántica: El viaje de Yani – Capítulo 3

Serie Romántica - El viaje de Yani - Capítulo 3

Llega un momento en mi vida de escritora, en que comienzo a escribir una historia, sobre todo una Serie Romántica como esta y me apego a los personajes, como si fueran personas reales que forman parte de mi vida cotideana… Incluso pienso en ellos más que en mí misma.

Y, ¿qué pasa cuando piensas en alguien más veces de lo que piensas en tí mismo?

Te enamoras.

Te enamoras profundamente.

Y eso es exactamente lo que me está pasando con los personajes de esta Serie Romántica, El Viaje de Yani, me estoy enamorando de ellos, al igual como me pasó con mi novela Yo no soy Sarah Piggs, la historia en la que estoy basando esta Serie Romántica.

Este capítulo está cargado de sentimientos mixtos que me atacaron durante la semana mientras escribía cada palabra. Recordé historias que he vivido en carne propia y otras que me han contado y debo confesar que hasta lloré mientras editaba y la verdad es que no me molesta.

Porque me gusta sentir.

Sentir es parte de ser humano y por eso espero que puedas sentir todo lo que quiero transmitir con esta Serie Romántica.

– R.

 

SINÓPSIS: Después de ver a su novio quitarse la vida frente a ella, una joven toma la decisión de ayudarlo, incluso cruzando las fronteras de la muerte, demostrándole a su amado hasta dónde estará dispuesta a ir por amor.

 

EN ESTE CAPÍTULO: Ana comienza a sufrir los estragos tras la muerte de Yani, tiene bizarras visiones y sigue convencida que él necesita su ayuda, donde sea que haya ido después de haberse suicidado.

 


El viaje de Yani

– Capítulo 3 –

 

 

Los suicidas no van al cielo.

Y si no van al cielo, ¿a dónde van?

Yani había cometido lo que llamaban un pecado.

No debía convertir ese pensamiento en una fijación, no me llevaría a nada bueno.

Además, tal vez todo era parte de una simple leyenda urbana, aquello de la religión, quiero decir… Quizás eso del cielo y el infierno no era más que un mito.

Como los hombres lobo…

El Olimpo…

Y los nargles.

 

El padre de Yani había viajado hasta Japón para repatriar el cuerpo de mi amado. La verdad, no podía imaginarme el dolor por el que estaba pasando, había escuchado que no hay nada peor que perder a un hijo. Incluso mi padre me lo decía a veces: que él no se imaginaba un mundo sin mí, un mundo en el que no pudiera ver mi sonrisa, un mundo anti-natural.

Mi papá a veces era tan trágico.

Aunque intentaba comprender el dolor del padre de Yani, definitivamente no tenía ningún punto de comparación… Realmente, no creía que ningún padre estuviera preparado para ver partir a su hijo, ni siquiera Yakov, quien a veces parecía tener el corazón congelado por lo severo que era con Yani.

Recuerdo las muchas veces que Yani se desahogó conmigo, buscando librarse de la presión que ponía su papá sobre él, supuestamente porque esa era la forma en que lo habían criado a él, a su padre y al padre de su padre.

Yani siempre debía ser el primero en los estudios, el mejor atleta, básicamente debía destacarse en lo que fuera que emprendiera, desde que decidió vender chicles en su colegio primario a los siete años, hasta cuando comenzó la carrera de medicina.

Aquello fue todo un escándalo en su familia; el día que Yani decidió cambiar el bisturí por una escuadra al inscribirse en la carrera de ingeniería civil después de un año en la carrera de medicina. No creo que su padre se repondría jamás de la pérdida de un futuro doctor en casa. Claro, eso hasta que el siempre indeciso de mi novio cambió de parecer nuevamente tan solo un semestre después.

⎯ A veces siento que mi papá no me quiere ⎯ me decía Yani recostado en mi regazo.

Estábamos en la sala de mi casa con el televisor encendido proyectando La Lista de Schindler, su película favorita. Ya me sabía los diálogos prácticamente de memoria y aunque muchas veces Yani se emocionaba demasiado al verla, él insistía en ponerla al menos una vez al mes; cuando estaba estresado la veíamos una vez por semana.

Era como un reloj.

Un extraño y exagerado reloj que valía oro para mí.

Después del sexto mes me resigné a que Oskar Schindler sería parte de mi vida mientras Yani y yo estuviéramos juntos y la verdad, ya había hecho las paces con eso.

⎯ ¿Por qué lo dices? ⎯ Le pregunté acariciando su cabello.

⎯ Es que…

Aquél era un tema difícil.

Muy difícil.

⎯ No entiendo por qué me trata tan frío a veces… No recuerdo la última vez que me dio un abrazo o me dijo que me quería.

⎯ Yani, pero ya sabes que tu papá no es muy expresivo que digamos…

⎯ Pero con mi hermana sí lo es ⎯ se irguió y se volteó hacia mí para continuar la conversación ⎯. Si Anyi necesita algo, él ni siquiera pregunta qué es, de una vez le da el dinero para que lo compre… En cambio a mí… A mí me hace trabajar y estudiar al mismo tiempo… Sólo paga el apartamento porque mi hermana vive conmigo sino, ni siquiera en eso me ayudaría.

Era cierto.

La preferencia del padre de Yani por su hermana gemela Anyi era muy notoria. Sólo hacía falta pasar unos cuantos minutos con ellos en la misma habitación para comenzar a notar las diferencias en el trato, desde su forma suave de hablar cuando se dirigía a Anyi, hasta los caprichos que le cumplía, mientras a Yani lo tenía trabajando desde que apenas era un adolescente… Quizás antes, desde la época de los chicles.

⎯ ¿Te molesta trabajar, amor? ⎯ Le pregunté.

⎯ ¡No! ¡Bien sabes que no es eso!

⎯ Entonces, ¿cuál es el problema?

⎯ Que me molesta que se reúse a ayudarme con el pasaje para Tokyo cuando sabe que no tengo más dinero ni forma de conseguirlo.

Yani parecía profundamente indignado, la manera como fruncía el entrecejo no lo dejaba ocultar su molestia.

⎯ Tal vez no tiene ese dinero en este momento ⎯ traté de actuar conciliadora.

La verdad era que el tema de la relación de Yani con su padre era de nunca acabar y en ese momento, yo sólo quería relajarme y disfrutar por centésima vez la actuación de Liam Neeson.

⎯ ¡Claro que lo tiene!

Por supuesto que eso no terminaría ahí.

Hacía falta muy poco para activar la chispa del pleito en él.

⎯ Anyi me contó que le prometió un auto para el final del semestre si sacaba buenas calificaciones.

Él se levantó del sofá, parecía que moverse lo ayudaba a orearse un poco.

Aquello apenas comenzaba… Estaba segura.

⎯ ¡Un boleto de avión a Tokyo cuesta mucho menos que un auto, Ana!

A veces me daba la impresión que Yani se descargaba conmigo por lo que no se atrevía a decirle a Yakov.

Sería una buena novia y lo escucharía.

⎯ Si mi mamá estuviera viva…

Ya era oficial. Ahora sí habíamos comenzado.

Cuando sacaba a relucir a su mamá, era una señal que lo estaba perdiendo y que probablemente me dormiría tarde esa noche.

Me aferré al almohadón más cercano, como buscando apoyo en aquel pedazo de tela relleno de suave algodón… Y también con la esperanza de buscar acomodo, porque sabía que demoraríamos un rato.

⎯ Yani…

⎯ Estoy seguro que, si mi mamá estuviera viva, él sería más justo conmigo.

⎯ Tal…

Iba a decir algo, pero él me ignoró por completo.

Aparentemente aquello no era un dialogo, sino un simple monólogo.

El sofá y yo nos volvimos uno sólo mientras lo dejaba hablar y despejarse.

⎯ A veces me gustaría haber conocido a mi madre… Me gustaría saber qué piensa ella que su esposo me trate tan mal.

⎯ Creo que estás exagerando.

Me arrepentí de haber dicho esas palabras justo después que salieron de mi boca.

⎯ ¿¡Exagerando!?

Si había algo que alteraba a mi amor más que nada en el mundo era que le llevaran la contraria.

⎯ ¿¡Exagerando!? ¿En serio crees que estoy exagerando, Ana?

⎯ Es…

Iba a replicar algo, pero él volvió a interrumpirme.

⎯ La semana pasada le envío doscientos dólares a mi hermana para que fuera a una gira de la universidad… ¿Qué me envió a mí cuando tuve mi última gira? ¡Mi colcha de dormir! ⎯ Hizo una pausa. ⎯ ¡Y porque se la pedí!

⎯ Yani, pero es tu papá…

⎯ Yo pagué el flete.

Después de eso me desarmó. ¿Cómo podría defender lo indefendible ante el amor de mi vida, quien se ponía como un energúmeno cuando hablábamos de su padre?

⎯ Y Mila no hace nada ⎯ agregó antes de volver a desplomarse sobre el sillón.

Mila era la novia del padre Yani, ella lo había criado desde que nació, después que Nadja, su madre, murió en la mesa de operaciones dando a luz a sus gemelos… Yani y yo teníamos ese triste pasado en común; él había perdido a su madre cuando nació, la mía se había ido cuando yo tenía nueve años en las garras de un tumor cerebral.

Mila era una moza rusa que el padre de Yani había traído a Panamá para que trabajara como nana de sus hijos, más de veinte años atrás. En aquél entonces la diferencia de edades era muy notoria entre Yakov y ella, pero con el pasar el tiempo, aquél abismo de años entre ellos se disimuló cuando las arrugas comenzaron a atacar el rostro de la ya no tan joven niñera rusa.

Yani veía a Mila como su madre, después de todo, fue quien lo vio crecer y quien estuvo con él toda su vida cuando su verdadera madre no pudo, sin embargo, cuando estaba realmente enojado en vez de llamarla mama, simplemente se refería a ella por su nombre de pila.

⎯ Yo sólo le pedí que me ayudara con mi tiquete de avión ⎯ me dijo recostándose nuevamente sobre mi regazo, notoriamente afligido por la negativa de su padre.

⎯ Ay, amor ⎯ le dije, dándole un beso en la frente ⎯. Si te hace falta dinero no te preocupes… Podemos sacarlo de mis ahorros, no es mucho, pero en algo ayuda… Y sino, siempre puedo pedirle a mi papá… No creo que se niegue.

⎯ Eres muy generosa, pero no puedo aceptar tu dinero… Y mucho menos el de Orestes ⎯ me dijo finalmente sonriendo.

Parecía que se había calmado un poco.

Tal vez no discutiríamos toda la noche después de todo.

⎯ Sí puedes y lo harás si es necesario. No quiero que pierdas esta oportunidad de ir a Japón por falta de dinero.

⎯ Si fuera por mi papá me iría nadando.

⎯ ¡Ya, Yani! No hablemos más de tu papá, que te pones como un perro rabioso cuando peleas con él.

⎯ Pero es que…

⎯ ¡Pero es que nada!

⎯ ¿Vamos a relajarnos un rato o vamos a hablar de tu papá?

Torció los labios ligeramente.

⎯ Tienes que relajarte más, amor… Vamos a ver la película y fin de la discusión.

⎯ Ana…

⎯ ¿Qué? ⎯ Parecía que la estresada comenzaba a ser yo.

⎯ Te ves muy linda cuando te enojas.

Sonreí ampliamente y me incliné para darle un beso.

Los labios de Yani eran los más suaves que jamás había probado, acolchados y con la textura de una ligera pluma. Podía perderme en ellos por horas… Estaba segura que podría besarlo durante días sin parar.

Sí, a veces me ponía un poco melosa.

Mi papá pasó casualmente hacia la cocina, aclarándose la garganta mientras caminaba por el pasillo que conectaba los cuartos con la sala. Él era bastante liberal, incluso permitía que Yani se quedara a dormir cuando se le hacía muy tarde, sin embargo, él prefería ser como decía la frase: ojos que no ven, corazón que no siente, así que mientras no nos pescara a Yani y a mí en un momento demasiado íntimo todo estaba bien.

Ambos reímos discretamente con el intento de mi papá por separarnos, pero hicimos caso omiso y volví a besarlo. Tenerlo así era sublime, podía sentir la conexión entre sus terminaciones nerviosas y las mías.

Aquellos besos generaban pura energía positiva con cada roce.

Mi papá volvió a pasar, aclarándose la garganta aún más fuerte y desapareciendo por el pasillo nuevamente.

⎯ Mejor evitamos que tu papá me de unos buenos golpes ⎯ dijo Yani jocosamente.

⎯ Tú sabes que eso no va a pasar… Él te quiero mucho.

⎯ Sí, me atrevo a decir que me quiere más que mi propio padre.

⎯ ¡Yani! Cortemos el tema, ¿sí?

Torció los ojos dejándome ver su mala gana, sin embargo, después de eso dirigimos nuestra atención nuevamente hacia Ralph Fiennes, quien aparecía con esa indolente cara de aburrido haciendo el papel de Adolf Hitler.

– Descarga este capítulo para conocer su final –


 

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  1. Reimiberth Gavidia says: Responder

    Estuve leyendo los 3 capitulos y quede enamorada de esta serio. ya quiero el leer el siguiente capitulo 🙂

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      Me alegra que te haya gustado, Reimiberth 🙂

      0
  2. Thalia Maldonado says: Responder

    gracias por tus historias me encantan

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      Gracias a ti por tomarte el tiempo de leerme, Thalia.

      0
  3. Gladys Madariaga says: Responder

    Cada capítulo me enamora más de tu novela!! Por favor no dejes de escribir. Besos.

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      🙂 🙂 🙂 🙂

      0
  4. Anayansi Barahona says: Responder

    Espero con ansias el siguiente capitulo Ritchie…

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      Sale en dos semanas 😉

      0
  5. Barbara Carrassi says: Responder

    Totalmente enamorada de esta historia! Literalmente llore cuando Yani murió, tienen que quedarse juntos sea como sea, cada vez más adoro tus historias Ritchie! Muchos éxitos, besos y por favor no dejes de escribir!💕

    5
    1. ritchieccl says: Responder

      Awwwmmmm :3 Mientras tenga fuerza en las manos y una mente lúcida, seguiré escribiendo. Gracias por leerme, Barbara.

      0
  6. Lissara says: Responder

    Hola Ritchie, excelente historia apenas ayer leí el ultimo capitulo y no me he sacado de la mente a Yani es como si lamentara realmente su muerte hasta siento como si yo fuese Ana, esto indica que tu historia muy bien narrada tiene mucha receptividad al lector como te dije una vez tienes madera para estos un beso de parte de esta venezolana fanática de tus historias…Ya quiero leer el siguiente capitulo!!

    0
    1. ritchieccl says: Responder

      Gracias por tus comentarios, Lissara… El próximo capítulo está a punto de salir ya esta semana 😀 ¡Un abrazo!

      0

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